Con respuestas asombrosas, Sebastián Galanternik ofreció una entrevista acerca de la Literatura, el papel que juega esta en su vida, qué opina de ella, cómo la ve en el mundo y qué es ella para él.
Además afirmó que él, a la hora de ser escritor, "prefiero que me odien y ser el enemigo público número uno por lo que escribo a que nadie me conozca".
¿Qué es la literatura para vos?
Personalmente creo que la literatura me rescató de la locura durante la adolescencia. Estaba muy mal, había perdido a mucha gente que quería y además de mi personalidad autodestructiva potenciada durante la adolescencia hacían un buen trabajo para que me salgan todos los tornillos que tenía. Creo que la literatura, es y fue para mí un escape de todo el dolor que sentía y a la larga se terminó convirtiendo en una forma de vida. El amar la literatura, el elegir ese camino es muy duro a veces pero esta lleno de belleza en cierto punto.
¿A qué te referís con qué "es muy duro elegir ese camino"?
Tiene muchas decepciones, mostrarle al mundo lo que pensás y lo que viviste te va volviendo vulnerable. Mientras más saben de vos, es más fácil lastimarte también. Cuando escribís, aunque sea ficción, depositás cosas adquiridas o innatas. También es duro entregarse a tanta sensibilidad, la reflexión te va volviendo sensible creo.
Aunque siempre vas a encontrar la forma de evitar que te lastimen. Buda decía, "No puede evitarse el dolor, pero sí el sufrimiento" y pienso que es verdad.
¿Qué papel ocupa en tu vida?
Fue ocupando distintos papeles en diferentes momentos de mi vida. Soy creyente de la impermanencia. No soy igual que hace 2 años o 20 minutos
En su momento fue una forma de escapar de muchas cosas muy difíciles, en otros momentos fue como un refugio antibombas, en otros momentos fue algo que me hizo progresar como persona, en otros fue un medio para darme a conocer y en este momento es algo que abarca todo.
¿Qué intentás lograr cuando escribís en la gente y/o con vos mismo?
Con la gente, que se divierta. No espero más que eso. Muchos escritores de mi edad me dijeron que me admiran y hasta tengo fieles lectores que me catalogan de 'ídolo'. Eso no existe, si cualquiera tuviera la oportunidad de tomar mi lugar lo haría. Soy uno más: escribo para que la gente se divierta. En mi caso también escribo para divertirme. Muchas veces busco exorcizar cosas, sacarmelas de adentro. Haciendo referencia a un cuento de Cortázar, creo que escribir es algo así como vomitar conejitos.
¿Tenés algún modelo a la hora de escribir?
En lo personal, me siento identificado con Bret Easton Ellis. Por lo que me dice el público tengo un estilo norteámericano. "Sos re yankie" dicen unos, "Supongo que te gustará Bukowski" acotan otros. La verdad es que sí, amo a Bukowski y a la literatura norteaméricana pero busco ponerle mi sello particular para no ser un Douglas Coupland en español más y listo...
¿Qué sentís cuando una persona obtiene un mensaje diferente al que vos intentas dar?
En realidad, es difícil que el otro capte a la perfección lo que querés expresar. Se interpretan bordes, imagénes, como dibujos fuera de foco siempre de lo que un escritor quiso decir en una obra. El resultado nítido de lo que 'en verdad significó' tal libro, poesía o letra de una canción es como un secreto que cada uno tiene que guardar. Ahí está el misterio de una buena obra.
Por ejemplo, ¿Por qué la Gioconda es el cuadro más famoso del mundo?. Porque esconde un gran misterio... su sonrisa...
¿Por qué Nietzsche es uno de los filósofos más influyentes? Porque puede ser interpretado de mil formas distintas...
En la diversidad de interpretaciones está la verdadera genialidad. Es la máxima aspiración de un artista.
¿Qué representa la opinión de la gente acerca de tus escritos para vos? ¿Te desalientan las críticas?
No, nunca recibí una crítica rotundamente mala. Sí correcciones gramáticales y ortográficas, uno es humano y puede equivocarse en esas cosas. Las críticas me alientan a seguir escribiendo, aún de la persona más ignorante que pueda llegar a leerme. Aún cuando me digan "Sos machista e intolerante". Eso significó que lo que escribí causó 'algó' en quien lo leyó.
Si lo que escribís no le causa nada a nadie, ni alegría ni amor, ni odio ni tristeza, ni bronca contra vos o tus personajes, es algo más. La literatura tiene que causar el peor rechazo posible o las muestras de aceptación más grandes. Lo peor para un escritor es morir en el gris.
¿Cómo ves a la literatura en argentina y en el mundo?
Hay algunos dinosaurios, por lo gigantes, que siempre nos van a dejar bien parados. Claro que estoy hablando de Borgés. También Cortázar, a quien prefiero. Al que más admiro es a Roberto Arlt y sus maravillosas crónicas urbanas. El problema es quedarnos admirándolos y no hacer nada. Nadie va a ser Arlt de nuevo, ya hubo un Roberto Arlt.
Hay escritores excelentes en el under nacional. Chicos y chicas de mi edad que escriben cosas que estoy seguro, si tuvieran más espacio cultural en la ciudad y la capacidad de formar cofradías de escritores no pararían de crecer. Muchos de ellos son mis amigos. En el mundo, hay grandes escritores que admiro. En Holanda por ejemplo está viviendo el Escocés Irvine Welsh, quien escribió para mí, la mejor novela del siglo xxi: Trainspotting. También la austríaca premio nobel Elfriede Jelinek. Pero ese tipo de literatura no le gusta a las editoriales que producen Best Sellers y bueno, así estamos, leyendo Harry Potter y esperando que salga el nuevo libro de Dan Brown.
Ah, también sucede en los Estados Unidos que la Generación X ya está vieja, tienen 40 y pico de años. Ahora es el momento de que resurja toda una nueva generación de escritores, que algunos la llaman Generación S. De alguna manera me siento heredero de la Generación X yankie ya que me críe culturalmente leyéndolos.