Cuando soñamos sentimos sensaciones. Es un nuevo mundo el que se dibuja en nuestra imaginación. Estamos imaginando, pero cuando transcurre el sueño no sabemos que lo es, hasta que nos depertamos.
¿Qué es lo que soñamos?. Muchas cosas. Podemos soñar con la persona que amamos, con nuestros afectos, con hechos verosímiles. Pero cuando pensamos en algo que queremos que suceda y lo soñamos un día... ¿Qué pensamos?. Tal vez los sueños sean traducciones de los pensamientos que tenemos nuestras cabezas. O bien la puesta en escena de sentimientos que llevamos adentro y que nos cuesta decirlos, como por ejemplo, ¿Nunca los hombres hemos soñado con la mujer que nos gusta?. Tal vez el sueño quiera decirnos "decí lo que sentís". Entonces podemos decir que algunos sueños son enseñanzas. También cuando tenemos pesadillas ¿Qué pensamos?. Que algunos sueños pueden ser tomados como señales de advertencia. Otro sueño puede ser algo que pensamos todo el tiempo, como por ejemplo, que nos va a ir bien en un exámen, y luego soñamos que nos entregan la nota y aprobamos, entonces ¿Qué pensamos?. Que hay algunos sueños que funcionan como reflejo de nuestros pensamientos, que pensamos en algo y luego en el sueño se muestra tal cual lo pensamos, entonces deducimos que hay sueños que nos muestran como pensamos para que analicemos si estamos equivocados o no. Hay varios ejemplos de sueños que nos muestran diferentes tipos de sueño. Entonces se complica poder determinar con claridad el concepto de sueño: qué es el sueño realmente.
Despertarse de un sueño... puede ser un alivio!. ¿Cuántas veces hemos caído en pesadillas horribles y desgarradoras y, cuando al final supimos que era solo un sueño, cómo nos sentimos?. Despertarse de una pesadilla cambia el miedo por alivio. Podemos pensar "Qué pesadilla tan horrible!". Pero sabemos que fue solo eso, una temible pesadilla, y nos tranquilizamos al pensar que eso pasó solo en un sueño. Se nos van los temores que nos dominaban en ese mundo soñado y aparece la calma.
Despertarse de un lindo sueño nos puede desilusionar, puede transformar esa alegría que reinaba en nosotros en el sueño en sorpresa, en asombro, en pensar "¿Por qué me desperté?". ¿Cuántas veces hemos soñado algo realmente hermoso que quisiéramos que pase en la vida real y cuando nos despertamos y nos dimos cuenta que solo era un sueño nos asombramos, no lo podíamos creer?. En un instante, toda esa alegría se convirtió en decepción. La ilusión de que eso fuera verdad nos jugó en contra, nos hizo creer que estábamos en un día de suerte, que ese hecho era real. Pero el solo pensar que fue un sueño nos dejó perplejos, sin saber que decir.
Pero soñamos... en ambos casos soñamos. Y en la vida hay que soñar. Porque soñar nos abre las puertas de nuevas ideas, nos hace llevar adelante nuestros objetivos, nos hace pensar que para algo somos nosotros quienes debemos poner todo nuestro empeño en tratar de lograr lo que nos proponemos, nos hace ver las posibilidades que se pueden dar en el mundo y... aunque por algunos momentos nos asusten... algunos también nos enseñan, fundamentalmente, nos dan lecciones para que aprendamos a desenvolvernos en la vida.