Con una mirada me podés decir mucho más que hablándome. La verdadera fuerza de lo que decís está en tus ojos. Puedo sentir como ellos corroboran lo que sentís. Mirame. Decime con tu mirada de dulce mujer lo que no te animás a decirme con palabras. Dejá que tus ojos hablen. Y tendrás los oídos de mi corazón para escucharte.