No oigo las dulces palabras que salen de tus labios enamorados. No puedo sentir el dulce aroma de tu perfume al escribirme. No puedo sentir la yema de tus dedos temblorosos o llenos de amor que agarran con paciencia la birome y llenan renglones de amor.
No puedo deducir que entre lo que escondes hay algo que pertenece a lo que sentís por mí. La duda de que sos vos la que está del otro lado me sonroja. Te imagino como la dulce niña que me espera, cuando hay veces en la que no podés ser vos la que me esté escribiendo.
Nos comunicamos diciéndonos lo que tal vez no nos diríamos frente a frente. Utilizamos el teclado como si fuera una rutina, casi sin mirar al escribir porque nos acostumbramos. Nos hablamos de una manera sencilla, pero no podemos apreciar el sentimiento que viaja.
Un “te amo” aparece en la pantalla como una muestra fiel de amor y encariñamiento, pero su eco no puedo escucharlo. Necesito escuchar el calor de tu voz al hablarme. El dulce sonido de tus palabras enamoradas que me hacen sentir bien.
En este mundo hay algo que falta. Quiero sentir tus brazos apretándome al abrazarme como diciéndome “no me dejes que te amo de verdad”. Quiero que seas la que al mirarme tengas en tu cara una sonrisa de amor. Quiero la que al hablarme me cuentes lo que sentís por mí.
No quiero ver tu amor por una pantalla. Porque la pantalla no tiene el color de tu ojos. No tiene el encanto de tu risa. Ni el sabor de tus labios. O quizás sí, pero puedo sentirlo imaginándolo, suponiendo que es real. Pero más que imaginación quiero realidad.
Por una pantalla no puedo ver cuando tus ojos se empapan de lágrimas por mí, cuando tu mirada no se dirige a ningún lado más que lo que dice tu corazón. Quiero verte como la niña que mira con su mirada llena de ternura, sin saber que es lo que decís, pero con tu mirada decís mucho más que todas las palabras que puedas soltar.
Quiero sentir el encanto de tus ojos al verme, el brillo que se despierta en ellos, la luz que se enciende cuando se posan en mí. Quiero que seas vos en persona la que me diga “te amo”, esas dos simples palabras que demuestren todo tu amor.
Quiero que me digas al oído todas esas palabras que la computadora no puede explicar. Quiero que le des el sentido que la computadora no puede transmitir. Quiero que mostrés tus sentimientos, que la computadora no puede sentirlos.
Quiero que tus suaves caricias me hagan sentir la diferencia entre una pantalla y la realidad. Quiero verte tímida, sin saber que decirme, antes que me digas todo ocultándote detrás de la computadora. Quiero que tus palabras suenen en mi corazón, al ritmo de cada latido del corazón que se acelera al verte.
Quiero que me digas que yo soy la razón de tu existir, pero que no toqués las teclas del teclado para demostrármelo, sino que me abraces, que me mires, que me hables, que te sonrojes, que sonrías, que te pongas tímida, que tus labios me besen. Quiero todo lo que una computadora no puede hacer que me demuestres.