Escribir no es cosa fácil. No es algo de todos los días. No es una rutina. No es algo sencillo. Es difícil. Requiere estar inspirado. No es algo que se hace así nomás, necesita ser chequeado. Es complejo.
Escribir es arte. Es sacar a luz los pensamientos escondidos en nuestra mente que solo nostros conocemos hasta el momento en que escribimos. Y acercarlos al público, quien estará o no de acuerdo.
Muchas veces cuando escribimos revisamos lo que vamos a decir y pensamos en la manera en que lo podemos decir de un modo que generemos belleza en lo que decimos. Y es ahí cuando quien lo lee se sumerge en un mundo imaginativo creado por las palabras.
Escribir es difícil. Porque todo lo que escribimos no lo pensamos una sola vez. Tratamos de buscar la manera en que mejor pueda ser comprendido. Escribir requiere estar inspirado. Es la inspiración la que nos hace sacar a flote las mejores palabras cuando escribimos.
Escribir es una pasión. Nadie va a negar que escribe porque tiene algo de pasión. Eso no quiere decir que quien no la posea será un mal escritor. Pero quizás no tendrá la esencia del escritor que busca innovar la forma de comunicar a través de un lenguaje poético.
Escribir implica creatividad. El escritor cuando escribe intenta comunicar un mensaje, pero la manera en que escribe puede tener significados diferentes para los lectores. Cada lector puede tener una interpretación diferente. Esa es la genialidad del escritor.
Escribir es un desafío. Cada persona que escribe se enfrenta a muchas cosas. Algunas de esas cosas son la crítica, la incorrecta sintaxis, la incorrecta comprensión del mensaje que se intenta transmitir.
Pero aun así el escritor escribe, porque escribir es una pasión inigualable.